Los procesos metabólicos producen ácidos continuamente y también generan bases, aunque en menor medida. El ion hidrógeno (H + ) es muy reactivo; puede unirse con proteínas con carga negativa y, cuando se encuentra en concentraciones elevadas, puede alterar su carga, su configuración y su función. Para mantener la función celular, el cuerpo tiene mecanismos elaborados que conservan las concentraciones sanguíneas de H + dentro de un rango estrecho–típicamente entre 37 y 43 nmol/L (pH 7,43 a 7,37, donde el pH = − log [H + ]), aunque su valor ideal debería ser de 40 nmol/L (pH = 7,40). Las alteraciones de estos mecanismos pueden provocar consecuencias clínicas graves. El equilibrio ácido base está relacionado estrechamente con el metabolismo hídrico y el balance electrolítico, y la alteración de uno de estos sistemas a menudo afecta al otro.
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